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Jorge y Joel: "Unos padres para toda la vida"

Jorge y Joel: "Unos padres para toda la vida"

30 de marzo de 2016 - La Fortaleza - Verdadero amor y total complicidad es lo que se aprecia entre esta familia.

“Papá Joel y papá Jorge”, como le llaman sus dos pequeños (a quienes protegemos su identidad); se están gozando y viviendo al máximo su nuevo rol de vida, como pareja y como padres. Ambos conocen muy bien el proceso de adopción y aunque no imaginaban que al final de su camino encontrarían tal sorpresa por partida doble, Jorge Luis Vázquez y Joel Andrades aseguran que si tuvieran que volver a dar cada paso para hacer feliz a un menor a través de la adopción lo harían sin reservas.

“Es un significado muy particular. A veces no encuentro como explicarlo porque te cambia todo. Es un cambio de vida total”, dijo Vázquez, quien se desempeña como agente de la Policía de Puerto Rico. Con notable energía y candidez narró junto a su compañero de hace 8 años, el valioso regalo que la vida le ha otorgado desde que decidieron brindarle un nuevo hogar a su hijo y a su hija, de 11 y 9 años respectivamente.

Mientras se daba el relato, los dos hermanitos no vacilaban en dejar notar su felicidad y agrado con sus nuevos padres, por quienes dijeron sentir orgullo y respeto. La mañana era fresca y las sonrisas mezcladas con gestos de aprecio eran más que evidente en aquella sala ubicada en el Salón Caoba de La Fortaleza.

Para Andrades, un enfermero graduado oriundo de Patillas, cuidar de sus dos hijos no sólo ha sido una experiencia invaluable, sino que representa una responsabilidad moral que, según expresó, es su verdadera misión y propósito.

“Para mí todo esto significa la bendición de darle una segunda oportunidad de vida y amor a un menor que necesita algo más que un techo seguro. Es gratificante poder regalarle una mejor calidad de vida, una enseñanza y unos valores sólidos para que en el futuro puedan ser un hombre y una mujer de bien”, afirmó.

Explicó, además, que la decisión para ambos fue muy analizada y recurrente desde que inició su relación. La pareja residía en Patillas para el año 2009 cuando iniciaron las gestiones para cumplir todos los requisitos y características que el personal del Departamento de la Familia (DF) procura a fin de garantizarle un hogar seguro y digno a cada menor bajo su custodia. Pero los intentos en aquel entonces fueron infructuosos y no fue hasta que se mudaron a San Lorenzo cuando decidieron intentarlo nuevamente.

Mientras fijaba su mirada en los ojos de los dos menores a su cuidado, Vázquez aseguraba que el cambio de vida ha sido asimilado con total entereza, con la misma pasión y naturalidad con la que ejerce su trabajo.

“Nos mudamos para el 2013 y nos tomó dos años poder llegar hasta aquí, y sí… La vida nos cambió en sólo segundos, pero el amor es para siempre”, expresó Vázquez mientras volvía su mirada a los ojos de los dos menores a su cuidado, acurrucados uno al otro a su lado.

Jorge Luis estaba solo al momento de conocer a los pequeños en una actividad organizada por el DF para los potenciales padres y madres que pertenecen al Programa de Adopción. Joel se encontraba trabajando en aquel entonces. Sin embargo, la distancia momentánea no fue impedimento para que aquel junte se diera de forma definitiva.

“Yo me desesperé porque cuando nos dicen que habían varios niños y niñas en aquella actividad para compartir con ellos y que existía la posibilidad de adoptarles, pensé 'pues se supone que Joel esté aquí para poder decidir entre los dos lo que hacemos'. Así que inmediatamente comencé a escribirle a través de mensajes de texto a su celular y entre los dos lo decidimos. Fue algo muy inusual, pero al final muy gratificante. Yo salí de allí encantado y decía dentro de mí: ‘este es el momento, esto se va a dar y es ahora’… Y mira, así pasó”, recordó Vázquez entre risa.

¿Desde cuándo comenzó esa nueva vida?

“Los conocimos el 21 de diciembre del año pasado y a partir de ese momento, las trabajadoras sociales nos notificaron que el día 23 estarían con nosotros. Ya le habíamos dejado saber a nuestros familiares y nadie lo creía. Entonces ahí fue que empezó todo un camino nuevo por recorrer, una experiencia hermosa y una responsabilidad más grande. Comenzamos a preparar los cuartos para que estuvieran a gusto, la casa cambió totalmente y nos sentimos muy afortunados con la llegada de estos chicos”, sostuvo Andrades.

¿Cómo se dio ese cambio?

“Para empezar, tenemos que levantarnos más temprano y prepararnos para ir a la escuela. Colocar una alarma a las seis de la mañana que eso en casa no se hacía (sonríe), en casa no se madrugaba, pero hay que hacerlo”, narró Vázquez, mientras su compañero explicaba una rutina diaria cualquiera que incluye el ocuparse de la alimentación adecuada, mantener al día sus uniformes y ropa de actividades diarias, hacer asignaciones y compartir con sus respectivas familias y amistades.

¿Cómo se han adaptado todos?

“Eso se dio de forma espontánea. Cada uno llegó e identificó su cuarto y nos comenzaron a demostrar sus gustos y sus inquietudes. Por ejemplo, así mismo se dio el momento en que nos conectamos. No puedo decirte quién eligió a quién porque fue algo que se dio de igual a igual. El primer día que nos vimos todos fue algo especial porque aunque ellos no habían visto a Joel ni lo conocían en persona, sabían que él estaría y lo saludaron como si se conocieran de toda la vida. Yo les había dicho que nos volveríamos a ver nuevamente. Entonces salimos de aquel lugar todos locos de contentos y hasta el día de hoy es así”, puntualizó.

Mientras “papá Jorge” conversaba, la niña sonreía y lo identificaba como el bailarín y el cantante de la familia. De otra parte, el niño se adjudicaba los mayores dotes de deportista, aunque especificó que cuando sea grande quiere ser policía al igual que “papa Jorge”. En cambio, la niña aspira a ser ‘doctora de veteranos’, señaló.

¿Qué han aprendido durante el proceso? ¿Cómo lo describen?

“Es algo arduo, pero muy gratificante. Despertaron en nosotros muchas emociones, muchas experiencias, responsabilidades y muchos sentimientos que a lo mejor para nosotros dos solos en casa no hubieran existido nunca. Obviamente esa responsabilidad es algo que continuamente va evolucionando. Conversamos acerca de todo, dejamos que ellos se expresen libremente, que estén bien física y emocionalmente. Si les tenemos que corregir en algo lo hacemos con amor y los dejamos que sean ellos. Jamás pensé que sería padre, que tendría a alguien que me iba a esperar en casa como ellos y tener esa responsabilidad de educarles y verles crecer”, contó por su parte Joel.

¿Después de ellos dos, habrá oportunidad para que la familia crezca?

“Sí, claro que sí”, resaltaron ambos, mientras Andrades con orgullo afirmaba que “hay una tercera o un tercero involucrado y vamos a seguir dándole esa oportunidad. Yo quiero una familia grande porque nosotros tenemos amor para dar y tenemos mucho que ofrecer. Esta etapa que estoy en mi vida quiero compartirla", enfatizó.

DE FRENTE AL TABÚ

Para esta pareja, que decidió unirse en matrimonio una vez emitida la decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, (que es inconstitucional prohibir la unión entre parejas del mismo sexo), la desinformación y los prejuicios no tienen cabida en su hogar. A pesar de los avances que han ocurrido en el país y la apertura hacia una sociedad más justa en favor de los derechos civiles, ambos reconocen que la labor de educación nunca termina.

"'Vas adoptar y no conoces a su familia'. 'Cuando sean grandes no te van a querer'. 'Van a tener malas mañas'. 'Tienen que tener mucho cuidado'. 'La familia del menor te va a estar persiguiendo'. 'No te vas a adaptar'. 'Se van a cohibir'… Esos y otros comentarios más son parte del desconocimiento y la falta de educación. Sólo el que ha tenido la oportunidad de dejar de ser de uno para ser de ellos, puede decir lo que verdaderamente se siente", dijo Andrades.

"En casa somos transparentes. Hablamos de todo y tratamos de explicarle cada cosa en los términos adecuados, pero no dejamos de enseñarles el valor del respeto a cada ser humano y valorar esas diferencias que nos hacen ser únicos. Ellos saben quienes son sus padres y de igual forma saben que nunca el amor les faltará", puntualizó Jorge Luis por su parte.

Reconoció, además, que la labor del personal técnico del DF en la región de Caguas fue determinante para procurar el bienestar que su hijo y su hija hoy disfrutan.

“Quisiera darle las gracias a la trabajadora social Maricelis y a la supervisora Elsie, del Departamento de la Familia por sus excelentes tratos, orientaciones y servicios para el beneficio de nuestros pequeños. A ellas, nuestro más profundo agradecimiento. Como nosotros, también hay otros padres y madres que retribuyen esa satisfacción y alegría”, sostuvo.

Entonces agarrados de mano, disfrutaron una vuelta por el Viejo San Juan y un rico helado de frutas.

 

*Si desea formar parte del Programa de Adopción del Departamento de la Familia puede comunicarse a la Línea de Orientación y Apoyo Familiar al (787) 977-8022. También puede escribir a adopcion@familia.pr.gov o visite cualquiera de las oficinas regionales del DF.

 

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